“By the hairs of my beard, I grant you what you ask, shepherd, well I will fulfil my promise to give you happiness.”

The Caliph, the Shepherd and Happiness

El Califa, el pastor y la felicidad / The Caliph, the shepard, and happiness

El Califa, el pastor y la felicidad / The Caliph, the shepard, and happiness 

*** 


    Había una vez un califa que salió de caza y tuvo la mala suerte de que su montura se espantase de repente, desbocándose y lanzándose descontrolada a la carrera. El corcel iba tan deprisa que en seguida desapareció de la vista de los cortesanos que intentaban alcanzarlo. Súbitamente se abrió ante el soberano y su caballo un profundo barranco, por lo que el califa entendió que había llegado al fin de sus días. Sin embargo, en el último momento, un humilde pastor que estaba en las inmediaciones con su rebaño consiguió detenerlo justo al borde del abismo, evitando que se despeñaran.     Once upon a time there was a caliph who went hunting and had the bad fortune that his mount was suddenly frightened, running wild and rushing uncontrollably to the race. The steed went so fast that it quickly disappeared from the view of the courtiers who were trying to reach it. Suddenly he opened before the sovereign and his horse a deep gully, so the caliph understood that he had reached the end of his days. At the last moment, a humble shepherd who was in the vicinity with his flock managed to stop the horse right at the edge of the abyss, preventing them from falling off.
    El califa le estaba muy agradecido al pastor por haber arriesgado su vida por salvarlo, por lo que decidió premiarle por su valiente y generosa acción. Por ello en ese mismo momento le juró al pastor por su barba que le concedía en agradecimiento la felicidad, para lo cual le concedería todo lo que desease.     The caliph was very grateful to the shepherd for having risked his life to save him, so he decided to reward him for his courageous and generous action. For that reason at that very moment he swore to the shepherd by the hairs of his beard that he granted in gratitude happiness, for which he would grant him everything he desired
    La mañana siguiente el pastor ni corto ni perezoso marchó al palacio del califa donde fue recibido de inmediato por el califa con gran alegría. El pastor le explicó al califa que tenía cincuenta cabras en su rebaño y que le gustaría doblar el número de éstas.     The next morning, as bold as you like, the shepherd went to the caliph's palace where he was received immediately by the caliph with great joy. The shepherd explained to the caliph that he had fifty goats in his flock and that he would like to double the number of them.
    Poco es lo que me pides para haberme salvado la vida. Para asegurarme de que alcances la felicidad, no sólo te concedo las cincuenta cabras que me pides, sino también te regalo una casa rodeada de verdes pastos en los que podrá pacer tranquilamente tu rebaño.     At the request, the sovereign replied immediately: - Little is what you ask me to have saved my life. To make sure you reach happiness, I not only give you the fifty goats you ask, but I also give you a house surrounded by green pastures where your flock can peacefully graze.
    El pastor se sintió entonces el hombre más dichoso del mundo, diciéndose a sí mismo que sin duda había alcanzado la felicidad, ya que el soberano le había concedido más de lo que él deseaba, y que por fin tenía una casa y prados propios. Ese mismo día, el pastor se fue a vivir a su casa. Poco tiempo después conoció a un vecino que le enseñó su hacienda, que contaba con una hermosa casa, más de doscientas cabras y unas tierras muy fértiles que llegaban más allá de donde alcanzaba la vista.     The shepherd felt then the happiest man in the world, telling himself that he had undoubtedly attained happiness, since the sovereign had granted him more than he wanted, and that he finally had a house and meadows of his own. That same day, the shepherd went to live at his new home. A short time later he met a neighbour who showed him his farm, which had a beautiful house, more than two hundred goats and very fertile land that reached beyond where he could see.
    Al anochecer el pastor volvió a su casa y se fue a la cama, pero no conseguía dormirse y se pasó toda la noche en vela pensando en todas las propiedades de su vecino, y se decía: “¡Qué tonto que he sido! ¡Tenía que haberle pedido al califa doscientas cabras! Si lo hubiera hecho, sería tan rico como mi vecino” Y pasó toda la noche en vela con los mismos pensamientos rondando su cabeza.     The shepherd returned home at dusk and went to bed, but could not get to sleep and spent the whole night thinking about all the properties of his neighbour, and said to himself: "What a fool I was! I should have asked the caliph two hundred goats! If I had, I would be as rich as my neighbor." And he spent the whole night awake with the same thoughts hanging around his head.
    Al alba, el pastor se fue caminando hasta la corte del califa, que le atendió inmediatamente. El pastor le contó sus preocupaciones al califa, que escuchaba divertido y entre risas le dijo que con gusto le concedería sus nuevas peticiones para así cumplir con lo que le había prometido: “Por mis barbas que te concedo lo que pides, pastor, pues así cumpliré con mi promesa de darte la felicidad.”     At dawn, the shepherd walked to the court of the caliph, who attended him immediately. The shepherd told his concerns to the caliph, who listened amused and laughing told him that he would gladly grant his new requests to fulfil what he had promised: "By the hairs of my beard, I grant you what you ask, shepherd, well I will fulfil my promise to give you happiness. "
    El pastor regresó dando saltos de alegría por el camino a su casa. Pero, una vez se metió en la cama, se puso a pensar: “¡Qué tonto que he sido otra vez! Podía haberle pedido trescientas cabezas en vez de doscientas, que de seguro que me las habría concedido con gusto”.     The shepherd came back leaping with joy on the way home. But, once he got into bed, he began to think: "What a fool I was again! I could have asked him for three hundred heads instead of two hundred, which he surely would have given me with pleasure. "
    Tras varias noches en vela, el pastor finalmente se armó de valor y decidió acudir de nuevo al califa para contarle sus cuitas. “Majestad”, le dijo, “vengo a deciros que no logro ser feliz, y que para lograrlo necesito más tierras y muchas más cabras”.     After several sleepless nights, the shepherd finally took courage and decided to go back to the caliph to tell him his troubles. "Majesty," he said, "I come to tell you that I cannot be happy, and that to achieve it I need more land and many more goats."
    "El soberano volvió a cumplir con su promesa, ya que así se lo había jurado por su mismísima barba. El pastor fue brincando de alegría por el camino que le llevaba a casa diciéndose que en verdad era un hombre afortunado y que realmente había alcanzado la felicidad."     The sovereign returned to fulfill his promise, since that was what he had sworn by his very beard. The shepherd was jumping with joy on the road that took him home telling himself that he was truly a lucky man and that he had really achieved happiness.
    Pero a los pocos días nuestro pastor comenzó a sentirse insatisfecho con todo lo que tenía, diciéndose que el lugar donde debía estar para lograr ser realmente feliz no era el campo, lleno de tierra y polvo, sino la corte, rodeado de lujos.     But a few days later our shepherd began to feel dissatisfied with everything he had, telling himself that the place where he should be to be really happy was not the countryside, full of dirt and dust, but the court, surrounded by luxuries.
    Así que más pronto que tarde el pastor acudió de nuevo al califa, quien le concedió de inmediato una hermosa casa. Sin embargo, el pastor volvió a sentirse infeliz a los pocos días y en breve tiempo, de la bonita casa pasó a un imponente palacio, y de unas mulas pasó en seguida a un increíble establo repleto preciosos caballos de pura raza.     So sooner rather than later the shepherd again went to the caliph, who immediately granted him a beautiful house. However, the shepherd felt unhappy again within a few days and in a short time, from the beautiful house he went to an imposing palace, and from a few mules he immediately went to an incredible stable full of purebred horses.
    Las tranquilas charlas con los vecinos del campo se tornaron en fiestas en las que la bebida no dejaba de correr y los ricos manjares no dejaban de servirse. El califa comenzó a incomodarse con las incesantes peticiones, pero como le había prometido al pastor por su mismísima barba que le haría feliz, continuó otorgándole todo aquello que le pedía.     The calm talks with the neighbors of the field turned into parties in which the drink did not stop running and the rich delicacies did not stop being served. The caliph began to get uncomfortable with the incessant requests, but as he had promised the pastor by the hairs of his beard that he would make him happy, he continued to grant him everything he asked.
    Aun así, la infelicidad y la insatisfacción llenaba cada vez más el corazón del pastor, así que, por enésima vez, pidió audiencia con el soberano.     Even so, unhappiness and dissatisfaction filled the shepherd's heart more and more, so for the umpteenth time, he asked for an audience with the sovereign.
    “Majestad, bien sabéis que os salvé la vida y que por ello y en agradecimiento me prometisteis por vuestra mismísima barba que me concederías todo aquello que os pidiese para así hacerme feliz”.     "Your Majesty, you know well that I saved your life and for that, and in gratitude you promised me by the hairs of your beard that you would grant me everything I asked you to make me happy"
    “Bien cierto es, pastor, y así lo he hecho, pero creo que si no habéis logrado ser feliz no habrá sido por causa mía”.     - "Well it is true, shepherd, and I have done so, but I think that if you have not managed to be happy, it will not have been because of me".
    “Ya que estamos de acuerdo en vuestra promesa, os pido que para por fin alcanzar la felicidad me dejéis ser califa por un tiempo”.     - "Since we agree on your promise, I ask you to finally achieve happiness let me be caliph for a while".
    No había acabado de decir esta frase el pastor cuando el califa hizo llamar de inmediato al su barbero y en ese mismo momento, sentado en su trono, el califa pidió que le afeitase la barba.     The shepherd had not finished saying this phrase when the caliph immediately summoned his barber and at that same moment, sitting on his throne, the caliph asked him to shave his beard.
    Ya afeitado, el califa le dijo al pastor: Ya sin barba me ves, pastor, por lo que ya no tengo por qué cumplir aquello por lo que por mi barba juré y tú no tienes ya motivo para dejar de ser lo que siempre has sido. Así que como pastor viniste y como pastor volverás.     Once shaved, the caliph told the shepherd: “You see that I no longer have a beard, shepherd, so I no longer have to fulfill that for what I swore by the hairs of my beard and you have no reason to stop being what you have always been. So as a shepherd you came and as a shepherd you will come back”.
    El califa ordenó entonces a los sirvientes que le privasen de todas las posesiones que le había concedido y que le acompañasen al mismo lugar donde se cruzaron sus vidas por primera vez. Y en esos parajes continuó el pastor con sus cincuenta cabras y tan pobre como lo halló el califa.     The caliph then ordered the servants to deprive him of all the possessions he had granted him and to accompany him to the same place where their lives were first crossed. And in those places continued the shepherd with his fifty goats and as poor as the caliph found it.

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Title of the story: The Caliph, the Shepherd and Happiness

Title of the book: Oral tradition

Author: Unknown (Traditional)

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Language: Spanish

Script: Latin

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Description: The shepherd protagonist of this story thinks that happiness consists in obtaining material things without limits.

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Kalif, pastir i sreća

Jednom davno živio je kalif koji je otišao u lov. Na nesreću, njegov se konj prestrašio i počeo divlje i neobuzdano trčati. Konj je jurio tako brzo da je uskoro nestao iz vida dvorjanima koji su ga pokušali dostići. Pred vladarom i njegovim konjem se najednom pojavio duboki klanac i kalif pomisli da su njegovi dani odbrojeni. U zadnjem trenu, skroman pastir koji je bio u blizini sa svojim stadom uspio je uhvatiti konja na samom rubu ponora i tako je spriječio njihov pad.

Kalif je bio jako zahvalan pastiru što je riskirao svoj život da ga spasi, pa ga je odlučio nagraditi za hrabro i velikodušno djelo. I zato se istog trena zakleo pastiru da će ga iz zahvalnosti usrećiti i dati mu sve što god poželi.

Sljedećeg jutra pastir je hrabro došao u kalifovu palaču i on ga je odmah radosno primio. Pastir je objasnio kalifu da ima pedeset koza i da bi im želio udvostručiti broj.

Na taj je zahtjev kalif smjesta odgovorio:

„Malo tražiš za spas mojeg života. Da budem siguran da ćeš biti sretan, dat ću ti pedeset koza, ali i kuću sa zelenim pašnjacima gdje će tvoje stado mirno pasti.“

Pastir se osjećao kao najsretniji čovjek na svijetu i govorio si da je sigurno dosegnuo sreću jer mu je vladar dao i više no što je želio te napokon ima vlastitu kuću i livade. Pastir je istog dana otišao živjeti u svoj novi dom. Uskoro je sreo susjeda koji mu je pokazao svoju farmu s prekrasnom kućom, više od dvije stotine koza te plodnom zemljom koja se prostirala dalje no što seže pogled.

Pastir se pred večer vratio kući i otišao u krevet, no nije mogao zaspati i cijelu je noć razmišljao o susjedovom imanju pa reče sam sebi: „Kakva sam je budala! Trebao sam kalifa tražiti dvije stotine koza! Da sam to učinio, bio bih bogat kao moj susjed.“ S tim je mislima probdio cijelu noć.

U zoru je pastir otišao do kalifa koji ga je odmah primio. Pastir je ispričao svoje brige kalifu koji ga je poslušao i smijući se rekao da će mu rado uslišati nove želje kako bi ispunio što je obećao. „Tako mi dlaka u bradi, dat ću ti što tražiš, pastiru, ispunit ću svoje obećanje da te usrećim.“

Pastir se kući vraćao skačući od sreće. No kada je legao u krevet počne razmišljati: „Kakva sam opet budala bio! Mogao sam ga tražiti tri stotine koza umjesto dvije stotine i sigurno bi mi ih sa zadovoljstvom dao.“

Nakon nekoliko neprospavanih noći, pastir je napokon sakupio hrabrost i odlučio ponovno otići kalifu i ispričati mu svoje muke. „Veličanstvo“ rekao je, „došao sam vam reći da ne mogu biti sretan te da bi to postigao trebam imati više zemlje i više koza.“

Vladar je ponovno ispunio svoje obećanje jer se na to zakleo svojom bradom.

Putem kući pastir je skakao uvis od sreće govoreći si kako je uistinu sretan čovjek i da je zaista postigao sreću.

No, nekoliko dana kasnije naš pastir počeo je osjećati nezadovoljstvo i govoriti si da mjesto gdje bi uistinu mogao biti sretan nije selo, puno prljavštine i prašine, već dvor pun raskoši.

I tako je bez odlaganja pastir ponovno otišao kalifu, koji mu je odmah dodijelio krasnu kuću. No ipak, nakon nekoliko dana pastir je opet bio nesretan i ubrzo je iz krasne kuće prešao u impozantnu palaču, a od nekoliko mula dospio je do nevjerojatne staje pune čistokrvnih konja. Mirni razgovori sa susjedima pretvorili su se u zabave gdje piće nije prestajalo teći, a skupocjene poslastice su se služile bez prestanka. Kalifu je već postalo neugodno zbog neprekidnih zahtjeva, ali budući da je obećao pastiru da će ga učiniti sretnim i zakleo se bradom i dalje mu je davao sve što je ovaj zatražio.

Ipak, neraspoloženje i nezadovoljstvo sve su više ispunjavali pastira i po tko zna koji put on je zamolio kalifa da ga primi.

„Vaše veličanstvo, dobro znate da sam vam spasio život i kao znak zahvalnosti zakleli ste se dlakama svoje brade da ćete mi dati sve što poželim da me usrećite.“

„To je istina, pastiru i to sam činio, ali mislim da nije moja krivnja ako nisi uspio postati sretan.“

„Budući da se slažemo oko vašeg obećanja, da napokon postignem sreću molim vas da na neko vrijeme budem kalif.“

Pastir nije ni završio, a kalif je odmah pozvao svojeg brijača i zamolio ga da mu obrije bradu dok je sjedio na prijestolju.

Kada je bio obrijan, kalif je rekao pastiru:

„Vidiš, pastiru, da više nemam bradu i više ne trebam ispunjavati ono na što sam se zakleo na dlake svoje brade, pa nema razloga da ne budeš ono što si uvijek bio. Došao si kao pastir i tako ćeš otići.“

Kalif tada zapovijedi slugama da oduzmu pastiru sve posjede koje mu je dao i odvedu ga na mjesto gdje su se njihovi putevi prvi put sreli. I tamo je pastir nastavio živjeti sa svojih pedeset koza i siromašan kakvog ga je kalif sreo.

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Kalifs, kazu gans un laime

Reiz senos laikos dzīvoja kalifs, kurš devās medībās un tur viņam gadījās nelaime: viņa zirgs pēkšņi sabijās, sāka mežonīgi auļot un nebija vairs savaldāms. Rikšotāja auļi bija tik strauji, ka tas ātri izzuda no to galminieku skatiem, kuri mēģināja to satvert. Pēkšņi valdnieka un viņa zirga priekšā pavērās tik dziļa krauja, ka kalifs saprata – nupat viņa dienas būs skaitītas. Pašā pēdējā brīdī kāds neievērojams gans, kurš  tuvumā ganīja savas kazas, pamanījās apturēt zirgu tieši bezdibeņa malā, neļaujot tiem abiem nogāzties.

Kalifs bija ganam ļoti pateicīgs par to, ka viņš bija riskējis ar savu dzīvību, lai valdnieku glābtu, tāpēc viņš nolēma to apbalvot par drosmīgo un cēlsirdīgo rīcību. Tādēļ viņš tajā pašā brīdī pie savas bārdas matiem zvērēja ganam, ka pateicībā viņam piešķirs tam laimi – gans varēs iegūt jebko, ko vien viņš vēlēsies.

Nākamajā rītā, ticat vai nē, gans devās uz kalifa pili, kur kalifs nekavējoties  viņu ar lielu prieku uzņēma. Gans paskaidroja kalifam, ka viņa ganāmpulkā ir piecdesmit kazas un ka viņš vēlētos dubultot to skaitu.

Noklausījies šo prasību, valdnieks tūlīt atbildēja: – Tas, ko tu lūdz, ir gluži nedaudz par manas dzīvības glābšanu. Lai pārliecinātos, ka tu gūsti laimi, es ne tikai došu tev piecdesmit kazas, ko tu prasi, bet es vēl došu tev māju, ko ieskauj zaļas ganības, kur tavs ganāmpulks varēs mierīgi ganīties.

Gans tobrīd jutās kā pats laimīgākais cilvēks pasaulē, sakot sev, ka viņš neapšaubāmi ir sasniedzis laimi, jo valdnieks viņam bija piešķīris vairāk, nekā viņš gribēja, un ka viņam beidzot būs pašam sava māja un pļavas. Tajā pašā dienā gans devās dzīvot savā jaunajā mājā. Pēc neilga laika viņš satika kaimiņu, tas viņam parādīja savu saimniecību, kurā bija skaista māja, vairāk nekā divi simti kazu un ļoti auglīga zeme, kas sniedzās tālāk, nekā viņš varēja saskatīt.

Gans atgriezās mājās krēslā un devās gulēt, bet nekādi nevarēja aizmigt un visu nakti pavadīja, domājot par visiem sava kaimiņa īpašumiem, un sacīja sev: – “Kāds gan muļķis es biju! Man vajadzēja lūgt kalifam divus simtus kazu! Ja es būtu tā darījis, es būtu tikpat bagāts kā mans kaimiņš.” Un viņš pavadīja nomodā visu nakti, tādām domām jaucoties viņam pa galvu.

Rītausmā gans devās uz pili pie kalifa, kurš viņu nekavējoties pieņēma. Gans  izstāstīja savas raizes kalifam, kurš uzjautrināts to noklausījās  un smejoties teica, ka viņš labprāt piekritīs gana jaunajām prasībām, lai izpildītu savu solījumu:  – “Kazu gan, zvēru pie savas bārdas matiem, ka es apmierināšu tavu lūgumu, es pienācīgi izpildīšu savu solījumu, lai dotu tev laimi.”

Gans atgriezās mājās, ceļā gluži vai lēkādams aiz prieka. Bet tiklīdz viņš apgūlās gultā, tā sāka domāt: – “Kāds es atkal biju muļķis! Es varēju viņam lūgt trīssimt kazas, nevis divus simtus, un, protams, viņš būtu man tās ar prieku devis.”

Pēc vairākām bezmiega naktīm gans beidzot sadūšojās un nolēma doties atpakaļ pie kalifa, lai izstāstītu viņam savas rūpes. “Jūsu majestāte,” viņš teica, – “Es atnācu jums pateikt, ka nespēju būt laimīgs, un ka laimes gūšanai man vajag vairāk zemes un daudz vairāk kazu.”

Valdnieks atkal apņēmās pildīt savu solījumu, jo viņš to bija zvērējis pie savas bārdas. Gans lēkāja no prieka, iedams pa ceļu, kas veda mājās, teikdams pats sev, ka nu viņš patiesi ir laimīgs cilvēks un ka tagad gan ir sasniedzis laimi.

Bet dažas dienas vēlāk mūsu gans sāka justies neapmierināts ar visu, kas viņam piederēja, sakot sev, ka īstā vieta, kur viņš būtu juties patiešām laimīgs, nebija vis ar netīrumiem un putekļiem pilnie lauki, bet gan greznībā ieskautais karaļa galms.

Un nepagāja necik ilgs laiks, kad gans atkal devās pie kalifa, kurš nekavējoties viņam piešķīra skaistu māju. Tomēr gans jau dažu dienu laikā atkal jutās nelaimīgs, un pēc neilga laika viņš no savas skaistās mājas devās uz ļoti iespaidīgu pili, dažu mūļu vietā  nekavējoties saņemdams gluži  neticamu stalli, pilnu ar tīršķirnes zirgiem.

Mierīgās sarunas ar kaimiņiem – citiem zemes īpašniekiem, pārvērtās par dzīrēm, kurās nemitīgi plūda dzērieni, un uz galda tika krauti smalki izmeklēti ēdieni. Kalifam sāka kļūt nepatīkami, uzklausot nemitīgās prasības, bet, tā kā viņš bija solījis ganam pie savas bārdas matiem, ka viņš to padarīs laimīgu, kalifs turpināja piešķirt viņam visu, ko vien gans pieprasīja.

Neraugoties uz to, nelaimes sajūta un neapmierinātība pildīja gana sirdi arvien vairāk un vairāk, tāpēc kārtējo reizi viņš lūdza, lai valdnieks viņu pieņem.

“Jūsu Majestāte, jūs labi zināt, ka es glābu jūsu dzīvību un par to jūs pateicībā  apsolījāt man pie jūsu bārdas matiem, ka jūs man piešķirsiet visu, ko es lūgšu, lai tikai es būtu laimīgs.”

“Tā patiešām ir taisnība, kazu gan, un es to esmu darījis, bet es domāju – ja tev nav izdevies būt laimīgam, tā nebūs bijusi mana vaina.”

“Tā kā mēs vienojāmies par jūsu solījumu, es lūdzu ļaut man kādu laiku būt kalifam, lai es beidzot sasniegtu laimi”.

Gans vēl nebija pabeidzis savu sakāmo, kad kalifs nekavējoties ataicināja savu frizieri un tajā pašā brīdī, savā tronī sēžot, lika viņam noskūt sev bārdu.

Kad bārda bija noskūta, kalifs teica ganam: – “Kazu gan, nu tu redzi, ka man vairs nav bārdas, tāpēc man vairs nav jāizpilda tas, ko es zvērēju pie manas bārdas matiem, un tev nav iemesla nebūt tam, kas tu vienmēr esi bijis.  Kā gans tu atnāci un kā gans tu atgriezīsies.”

Tad kalifs lika kalpiem atņemt ganam visus viņam piešķirtos īpašumus un pavadīt viņu uz to pašu vietu, kur viņu ceļi bija pirmo reizi krustojušies. Tur nu gans turpināja dzīvot ar savām piecdesmit kazām, būdams tikpat nabadzīgs, kāds tas bija pirms satikšanās ar kalifu.

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Ο Χαλίφης, ο βοσκός και η ευτυχία

Κάποτε υπήρχε ένας χαλίφης που πήγε για κυνήγι και είχε την κακή τύχη ότι το άλογό του άρχισε ξαφνικά να φοβάται, τρέχοντας άγρια και ανεξέλεγκτα. Το άλογο έτρεχε τόσο γρήγορα που σύντομα δεν τον έβλεπαν πια οι αυλικοί που προσπαθούσαν να το φτάσουν. Ξαφνικά άνοιξε μπροστά στο χαλίφη και στο άλογό του ένα τόσο βαθύ κενό που ο χαλίφης κατάλαβε ότι είχε φτάσει στο τέλος του. Την τελευταία στιγμή, ένας ταπεινός βοσκός που βρισκόταν κοντά με το κοπάδι του κατάφερε να σταματήσει το άλογο ακριβώς στην άκρη του κενού (της αβύσσου) αποτρέποντάς τους να πέσουν.

Ο χαλίφης ήταν πολύ ευγνώμων στον βοσκό που διακινδύνευσε τη ζωή του για να τον σώσει, οπότε αποφάσισε να τον ανταμείψει για τη θαρραλέα και γενναιόδωρη πράξη του. Για το λόγο αυτό εκείνη τη στιγμή ορκίστηκε στον βοσκό στις τρίχες της γενειάδας ότι θα του έδινε ευτυχία χαρίζοντάς του ό,τι ήθελε.

Το επόμενο πρωί ο βοσκός πήγε στο παλάτι του χαλίφη, ο οποίος τον υποδέχτηκε αμέσως με μεγάλη χαρά. Ο βοσκός εξήγησε στον χαλίφη ότι είχε πενήντα κατσίκες στο κοπάδι του και ότι θα ήθελε να διπλασιάσει τον αριθμό τους.

“Κατόπιν αιτήματος, ο χαλίφης απάντησε αμέσως:

– Λίγο είναι αυτό που μου ζητάτε αφού εσείς μου σώσατε τη ζωή μου. Για να είμαι σίγουρος ότι θα φτάσετε στην ευτυχία, δεν σας δίνω μόνο τα πενήντα κατσίκια που ζητάτε, αλλά σας δίνω επίσης ένα σπίτι που περιβάλλεται από καταπράσινα λιβάδια, όπου το κοπάδι σας μπορεί να βόσκει ειρηνικά.”

Ο βοσκός αισθάνθηκε τότε ο πιο χαρούμενος άνδρας στον κόσμο, λέγοντας στον εαυτό του ότι αναμφίβολα είχε φτάσει την ευτυχία, αφού ο ηγεμόνας του είχε δώσει περισσότερα από όσα ήθελε, και ότι είχε τελικά ένα δικό του σπίτι και λιβάδια. Την ίδια μέρα, ο βοσκός πήγε να ζήσει στο νέο του σπίτι. Λίγο αργότερα συνάντησε έναν γείτονα που του έδειξε το αγρόκτημά του, το οποίο είχε ένα όμορφο σπίτι, περισσότερες από διακόσιες κατσίκες και πολύ εύφορη γη που έφτανε μέχρι εκεί που δεν έφτανε το μάτι.

Ο βοσκός επέστρεψε στο σπίτι το σούρουπο και πήγε για ύπνο, αλλά δεν μπορούσε να κοιμηθεί και πέρασε όλη τη νύχτα σκεφτόμενος όλα αυτά που είχε ο γείτονάς του και είπε στον εαυτό του: “Τι ηλίθιος ήμουν! Θα έπρεπε να ζητήσω από τον χαλίφη δύο εκατό κατσίκες! Αν είχα τόσες, θα ήμουν τόσο πλούσιος όσο ο γείτονάς μου” Και πέρασε όλη τη νύχτα ξύπνιος με τις ίδιες σκέψεις να βασανίζουν στο κεφάλι του.

Την αυγή ο βοσκός περπατούσε στην αυλή του χαλίφη, ο οποίος τον είδε αμέσως. Ο βοσκός είπε τις ανησυχίες του στον χαλίφη, ο οποίος άκουσε τη θέση του και χαμογελώντας του είπε ότι θα ικανοποιήσει με χαρά τα νέα αιτήματά του για να εκπληρώσει αυτό που είχε υποσχεθεί: «θα εκπληρώσω την υπόσχεσή μου να σου δώσω ευτυχία»

Ο βοσκός επέστρεψε πηδώντας από χαρά στο σπίτι. Αλλά, όταν πήρε στο κρεβάτι, άρχισε να σκέφτεται: “Τι ηλίθιος ήμουν πάλι! Θα μπορούσα να του ζητήσω τριακόσια κεφάλια αντί για διακόσια, τα οποία σίγουρα θα μου έδινε μεγαλύτερη χαρά.”

Μετά από πολλές νύχτες αυπνίας, ο βοσκός πήρε τελικά θάρρος και αποφάσισε να επιστρέψει στον χαλίφη για να του πει τα προβλήματά του. «Μεγαλειότατε», είπε, «έρχομαι να σας πω ότι δεν μπορώ να είμαι ευτυχισμένος, και ότι για να το επιτύχω χρειάζομαι περισσότερη γη και πολλά άλλα κατσίκια».

Ο κυρίαρχος επέστρεψε για να εκπληρώσει την υπόσχεσή του, καθώς αυτό είχε ορκιστεί κρατώντας τη γενειάδα του. Ο βοσκός πήδηξε από χαρά στο δρόμο που τον πήγαινε σπίτι λέγοντας στον εαυτό του ότι ήταν πραγματικά τυχερός και ότι είχε πετύχει πραγματική ευτυχία.

Αλλά λίγες μέρες αργότερα ο βοσκός μας άρχισε να αισθάνεται δυσαρεστημένος με όλα όσα είχε, λέγοντας στον εαυτό του ότι ο τόπος όπου θα έπρεπε να είναι πραγματικά ευτυχισμένος δεν ήταν η εξοχή, γεμάτη βρωμιά και σκόνη, αλλά η αυλή, περιτριγυρισμένη από πολυτέλειες.

Γρήγορα ο βοσκός πήγε πάλι στον χαλίφη, ο οποίος του έδωσε αμέσως ένα όμορφο σπίτι. Ωστόσο, ο βοσκός ένιωθε δυσαρεστημένος ξανά μέσα σε λίγες μέρες και σε σύντομο χρονικό διάστημα, από το όμορφο σπίτι πήγε σε ένα επιβλητικό παλάτι, και από μετά από άλλες απέκτησε έναν απίστευτο στάβλο γεμάτο καθαρόαιμα άλογα.

Οι ήρεμες συνομιλίες με τους γείτονες του χωραφιού μετατράπηκαν σε πάρτι στα οποία το ποτό δεν σταμάτησε να τρέχει και οι πλούσιες λιχουδιές δεν σταμάτησαν να σερβίρονται. Ο χαλίφης άρχισε να νιώθει άβολα με τα αδιάκοπα αιτήματα, αλλά καθώς είχε υποσχεθεί στον βοσκό από τα μαλλιά της γενειάδας του ότι θα τον έκανε ευτυχισμένο, συνέχισε να του δίνει ό, τι ζητούσε.

Παρόλα αυτά η δυστυχία και η δυσαρέσκεια φώλιαζαν όλο και περισσότερο στην καρδιά του βοσκού, οπότε για δέκατη φορά ζήτησε χάρη από τον χαλίφη.

“Μεγαλειότατε, ξέρεις καλά ότι έσωσα τη ζωή σου και γι ‘αυτό, και με ευγνωμοσύνη μου υποσχέθηκες από τις τρίχες της γενειάδας σου ότι θα μου δώσεις όλα όσα σου ζητήσω προκειμένου να με κάνεις ευτυχισμένο”

– «Λοιπόν, είναι αλήθεια, βοσκέ, και το έκανα, αλλά νομίζω ότι αν δεν καταφέρατε να είστε ευτυχισμένος, δεν θα ήταν εξαιτίας μου».

– «Δεδομένου ότι συμφωνούμε με την υπόσχεσή σας, σας ζητώ επιτέλους να επιτύχετε την ευτυχία, επιτρέψτε μου να γίνω χαλίφης για λίγο».

Ο βοσκός δεν είχε τελειώσει ακόμα τη φράση του όταν ο χαλίφης κάλεσε αμέσως τον κουρέα του και την ίδια στιγμή, καθισμένος στο θρόνο του, ο χαλίφης του ζήτησε να ξυρίσει τη γενειάδα του.

Μόλις ξυρίστηκε, ο χαλίφης είπε στον βοσκό: «Βλέπετε ότι δεν έχω πλέον γενειάδα, βοσκέ, οπότε δεν χρειάζεται πλέον να εκπληρώσω αυτό που ορκίστηκα από τις τρίχες της γενειάδας μου και δεν έχετε κανένα λόγο να σταματήσετε να είστε αυτό που ήσασταν πάντα. Έτσι ως βοσκός ήρθατε και ως βοσκός θα επιστρέψετε ».

Στη συνέχεια ο χαλίφης διέταξε τους υπηρέτες να τον στερήσουν από όλα τα υπάρχοντα που του είχε παραχωρήσει και να τον συνοδεύσουν στον τόπο όπου αρχικά έμενε. Και σε εκείνα τα μέρη συνέχισε ο βοσκός να μένει και να ζει με τα πενήντα κατσίκια του και τόσο φτωχός όσο το είχε αρχικά βρει ο χαλίφης.

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El Califa, el pastor y la felicidad

Había una vez un califa que salió de caza y tuvo la mala suerte de que su montura se espantase de repente, desbocándose y lanzándose descontrolada a la carrera. El corcel iba tan deprisa que en seguida desapareció de la vista de los cortesanos que intentaban alcanzarlo. Súbitamente se abrió ante el soberano y su caballo un profundo barranco, por lo que el califa entendió que había llegado al fin de sus días. Sin embargo, en el último momento, un humilde pastor que estaba en las inmediaciones con su rebaño consiguió detenerlo justo al borde del abismo, evitando que se despeñaran.

El califa le estaba muy agradecido al pastor por haber arriesgado su vida por salvarlo, por lo que decidió premiarle por su valiente y generosa acción. Por ello en ese mismo momento le juró al pastor por su barba que le concedía en agradecimiento la felicidad, para lo cual le concedería todo lo que desease.

La mañana siguiente el pastor ni corto ni perezoso marchó al palacio del califa donde fue recibido de inmediato por el califa con gran alegría. El pastor le explicó al califa que tenía cincuenta cabras en su rebaño y que le gustaría doblar el número de éstas.

Poco es lo que me pides para haberme salvado la vida. Para asegurarme de que alcances la felicidad, no sólo te concedo las cincuenta cabras que me pides, sino también te regalo una casa rodeada de verdes pastos en los que podrá pacer tranquilamente tu rebaño.

El pastor se sintió entonces el hombre más dichoso del mundo, diciéndose a sí mismo que sin duda había alcanzado la felicidad, ya que el soberano le había concedido más de lo que él deseaba, y que por fin tenía una casa y prados propios. Ese mismo día, el pastor se fue a vivir a su casa. Poco tiempo después conoció a un vecino que le enseñó su hacienda, que contaba con una hermosa casa, más de doscientas cabras y unas tierras muy fértiles que llegaban más allá de donde alcanzaba la vista.

Al anochecer el pastor volvió a su casa y se fue a la cama, pero no conseguía dormirse y se pasó toda la noche en vela pensando en todas las propiedades de su vecino, y se decía: “¡Qué tonto que he sido! ¡Tenía que haberle pedido al califa doscientas cabras! Si lo hubiera hecho, sería tan rico como mi vecino” Y pasó toda la noche en vela con los mismos pensamientos rondando su cabeza.

Al alba, el pastor se fue caminando hasta la corte del califa, que le atendió inmediatamente. El pastor le contó sus preocupaciones al califa, que escuchaba divertido y entre risas le dijo que con gusto le concedería sus nuevas peticiones para así cumplir con lo que le había prometido: “Por mis barbas que te concedo lo que pides, pastor, pues así cumpliré con mi promesa de darte la felicidad.”

El pastor regresó dando saltos de alegría por el camino a su casa. Pero, una vez se metió en la cama, se puso a pensar: “¡Qué tonto que he sido otra vez! Podía haberle pedido trescientas cabezas en vez de doscientas, que de seguro que me las habría concedido con gusto”.

Tras varias noches en vela, el pastor finalmente se armó de valor y decidió acudir de nuevo al califa para contarle sus cuitas. “Majestad”, le dijo, “vengo a deciros que no logro ser feliz, y que para lograrlo necesito más tierras y muchas más cabras”.

“El soberano volvió a cumplir con su promesa, ya que así se lo había jurado por su mismísima barba.

El pastor fue brincando de alegría por el camino que le llevaba a casa diciéndose que en verdad era un hombre afortunado y que realmente había alcanzado la felicidad.”

Pero a los pocos días nuestro pastor comenzó a sentirse insatisfecho con todo lo que tenía, diciéndose que el lugar donde debía estar para lograr ser realmente feliz no era el campo, lleno de tierra y polvo, sino la corte, rodeado de lujos.

Así que más pronto que tarde el pastor acudió de nuevo al califa, quien le concedió de inmediato una hermosa casa. Sin embargo, el pastor volvió a sentirse infeliz a los pocos días y en breve tiempo, de la bonita casa pasó a un imponente palacio, y de unas mulas pasó en seguida a un increíble establo repleto preciosos caballos de pura raza.

Las tranquilas charlas con los vecinos del campo se tornaron en fiestas en las que la bebida no dejaba de correr y los ricos manjares no dejaban de servirse. El califa comenzó a incomodarse con las incesantes peticiones, pero como le había prometido al pastor por su mismísima barba que le haría feliz, continuó otorgándole todo aquello que le pedía.

Aun así, la infelicidad y la insatisfacción llenaba cada vez más el corazón del pastor, así que, por enésima vez, pidió audiencia con el soberano.

“Majestad, bien sabéis que os salvé la vida y que por ello y en agradecimiento me prometisteis por vuestra mismísima barba que me concederías todo aquello que os pidiese para así hacerme feliz”.

“Bien cierto es, pastor, y así lo he hecho, pero creo que si no habéis logrado ser feliz no habrá sido por causa mía”.

“Ya que estamos de acuerdo en vuestra promesa, os pido que para por fin alcanzar la felicidad me dejéis ser califa por un tiempo”.

No había acabado de decir esta frase el pastor cuando el califa hizo llamar de inmediato al su barbero y en ese mismo momento, sentado en su trono, el califa pidió que le afeitase la barba.

Ya afeitado, el califa le dijo al pastor: Ya sin barba me ves, pastor, por lo que ya no tengo por qué cumplir aquello por lo que por mi barba juré y tú no tienes ya motivo para dejar de ser lo que siempre has sido. Así que como pastor viniste y como pastor volverás.

El califa ordenó entonces a los sirvientes que le privasen de todas las posesiones que le había concedido y que le acompañasen al mismo lugar donde se cruzaron sus vidas por primera vez. Y en esos parajes continuó el pastor con sus cincuenta cabras y tan pobre como lo halló el califa.

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The Caliph, the Shepherd and Happiness

Once upon a time there was a caliph who went hunting and had the bad fortune that his mount was suddenly frightened, running wild and rushing uncontrollably to the race. The steed went so fast that it quickly disappeared from the view of the courtiers who were trying to reach it. Suddenly he opened before the sovereign and his horse a deep gully, so the caliph understood that he had reached the end of his days. At the last moment, a humble shepherd who was in the vicinity with his flock managed to stop the horse right at the edge of the abyss, preventing them from falling off.

The caliph was very grateful to the shepherd for having risked his life to save him, so he decided to reward him for his courageous and generous action. For that reason at that very moment he swore to the shepherd by the hairs of his beard that he granted in gratitude happiness, for which he would grant him everything he desired.

The next morning, as bold as you like, the shepherd went to the caliph’s palace where he was received immediately by the caliph with great joy. The shepherd explained to the caliph that he had fifty goats in his flock and that he would like to double the number of them.

At the request, the sovereign replied immediately:

– Little is what you ask me to have saved my life. To make sure you reach happiness, I not only give you the fifty goats you ask, but I also give you a house surrounded by green pastures where your flock can peacefully graze.

The shepherd felt then the happiest man in the world, telling himself that he had undoubtedly attained happiness, since the sovereign had granted him more than he wanted, and that he finally had a house and meadows of his own. That same day, the shepherd went to live at his new home. A short time later he met a neighbour who showed him his farm, which had a beautiful house, more than two hundred goats and very fertile land that reached beyond where he could see.

The shepherd returned home at dusk and went to bed, but could not get to sleep and spent the whole night thinking about all the properties of his neighbour, and said to himself: “What a fool I was! I should have asked the caliph two hundred goats! If I had, I would be as rich as my neighbor.” And he spent the whole night awake with the same thoughts hanging around his head.

At dawn, the shepherd walked to the court of the caliph, who attended him immediately. The shepherd told his concerns to the caliph, who listened amused and laughing told him that he would gladly grant his new requests to fulfil what he had promised: “By the hairs of my beard, I grant you what you ask, shepherd, well I will fulfil my promise to give you happiness. ”

The shepherd came back leaping with joy on the way home. But, once he got into bed, he began to think: “What a fool I was again! I could have asked him for three hundred heads instead of two hundred, which he surely would have given me with pleasure. ”

After several sleepless nights, the shepherd finally took courage and decided to go back to the caliph to tell him his troubles. “Majesty,” he said, “I come to tell you that I cannot be happy, and that to achieve it I need more land and many more goats.”

The sovereign returned to fulfill his promise, since that was what he had sworn by his very beard.

The shepherd was jumping with joy on the road that took him home telling himself that he was truly a lucky man and that he had really achieved happiness.

But a few days later our shepherd began to feel dissatisfied with everything he had, telling himself that the place where he should be to be really happy was not the countryside, full of dirt and dust, but the court, surrounded by luxuries.

So sooner rather than later the shepherd again went to the caliph, who immediately granted him a beautiful house. However, the shepherd felt unhappy again within a few days and in a short time, from the beautiful house he went to an imposing palace, and from a few mules he immediately went to an incredible stable full of purebred horses. The calm talks with the neighbors of the field turned into parties in which the drink did not stop running and the rich delicacies did not stop being served. The caliph began to get uncomfortable with the incessant requests, but as he had promised the pastor by the hairs of his beard that he would make him happy, he continued to grant him everything he asked.

Even so, unhappiness and dissatisfaction filled the shepherd’s heart more and more, so for the umpteenth time, he asked for an audience with the sovereign.

– “Your Majesty, you know well that I saved your life and for that, and in gratitude you promised me by the hairs of your beard that you would grant me everything I asked you to make me happy”.

– “Well it is true, shepherd, and I have done so, but I think that if you have not managed to be happy, it will not have been because of me”.

– “Since we agree on your promise, I ask you to finally achieve happiness let me be caliph for a while”.

The shepherd had not finished saying this phrase when the caliph immediately summoned his barber and at that same moment, sitting on his throne, the caliph asked him to shave his beard.

Once shaved, the caliph told the shepherd:

“You see that I no longer have a beard, shepherd, so I no longer have to fulfill that for what I swore by the hairs of my beard and you have no reason to stop being what you have always been. So as a shepherd you came and as a shepherd you will come back”.

The caliph then ordered the servants to deprive him of all the possessions he had granted him and to accompany him to the same place where their lives were first crossed. And in those places continued the shepherd with his fifty goats and as poor as the caliph found it.

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